Segunda vuelta · 21 de junio de 2026

Antes de votar, mira lo que sí sabemos de Abelardo de la Espriella

Una postura crítica, pero solo con hechos verificables y su fuente. Sin inventos, sin videos falsos. Desliza ↑

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Toca un dato y mira la prueba

El manifiesto

Una opinión honesta, con reglas honestas

Esto es un intento honesto de poner en orden, de forma fácil de digerir, todo lo que pienso sobre esta elección. Te advierto: hay bastante texto. No creo que se pueda hablar en serio de cosas serias sin entrar en el detalle —prefiero pecar de largo que de superficial—. Es una opinión, sí; pero una que se niega a usar mentiras, porque la mejor crítica es la que el otro lado no puede desmentir.

Para ser claro desde el arranque: yo también tengo diferencias políticas con Iván Cepeda y con el gobierno actual, y reconozco sus problemas —los vas a ver señalados aquí, con la misma vara—. Pero, haciendo el balance, quien de verdad me preocupa es Abelardo de la Espriella. Estas páginas son el porqué.

De dónde viene esta preocupación

Promete gobernar «con mano de hierro» al estilo Bukele, eliminar la JEP y el Acuerdo de Paz, reducir el Estado un 40% y construir megacárceles.

El problema no es solo el plan: es la incoherencia documentada. El patriota que vive en Italia y desprecia la comida del país; el que hoy persigue a Petro y ayer lo llamó «hombre honesto»; el que ataca la paz con la guerrilla pero validó la desmovilización paramilitar de su amigo Salvatore Mancuso.

Las reglas honestas

01 · Solo hechos verificables

Cada afirmación fuerte enlaza a un medio o fact-check.

02 · Nada de videos falsos

Lo fabricado se señala como tal, no se usa como arma.

03 · Con espacio para matices

Hay sección con lo discutible y por qué tantos lo apoyan.

04 · Tú decides

El objetivo no es decirte qué votar, sino que votes sabiendo.

Contradicciones

Sus propias palabras

Lo que dijo antes choca con lo que dice hoy. Cada golpe, con su fuente.

Desliza ↑ para ver cada golpe

Sobre Petro

Antes decía

Elogió a Gustavo Petro: «un hombre honesto que ha desenmascarado las mafias».

Hoy

Lo denuncia penalmente y lo presenta como la encarnación del mal.

Sobre la paz

Antes decía

Validó la desmovilización paramilitar y defendió a Mancuso: «es mi coterráneo».

Hoy

Quiere eliminar la JEP y el Acuerdo de Paz. «Con los criminales no habrá negociación.»

Patriotismo

Antes decía

Hace campaña «Firme por la Patria», como el más patriota de todos.

Hoy

Llamó a Colombia un país de «desagradecidos, desleales y cafres». Vive en Italia y despreció hasta el ajiaco.

Mano dura

Antes decía

«Con los criminales no habrá negociación.» Promesa de no negociar.

Hoy

Su primera propuesta de campaña: legalizar el 10% de los capitales del narco, sin extradición.

La cronología completa

Sus propias palabras, en orden

  1. 2004–2006 Relación documentada

    Funda Fipaz y acompaña la desmovilización de las AUC

    Dirigió la fundación Fipaz durante los diálogos del gobierno Uribe con los paramilitares en Santa Fe de Ralito. Para el primer foro, 600 estudiantes recibieron transporte y alojamiento para escuchar a los jefes paramilitares Ernesto Báez y Salvatore Mancuso, amigo de infancia de Abelardo.

  2. 2008 Documentado · sus palabras

    «Mancuso es mi coterráneo»

    Defendió públicamente al jefe paramilitar, validando no solo a la persona sino el proyecto. Hoy construye su campaña sobre la idea de combatir «a los criminales», pero su cercanía documentada fue con el paramilitarismo de extrema derecha, no con la guerrilla.

  3. 2015–2024 Documentado · sus clientes

    Abogado del quién es quién de la criminalidad de cuello blanco

    Su firma defendió a Alex Saab (lavado de activos), a David Murcia de la pirámide DMG, a los hermanos Nule (carrusel de la contratación), al magistrado Jorge Pretelt (condenado por coimas) y a varios excongresistas de la parapolítica. Defender no es delito —pero hoy se atribuye como mérito propio victorias que eran de sus clientes.

  4. ~2018–2019 Contradicción

    Elogió a Petro como «hombre honesto»

    En declaraciones a Citytv (resurgidas en julio de 2025), defendió a quien hoy presenta como la encarnación del mal. El contexto era la lucha anticorrupción de Petro en Bogotá —no un respaldo a su proyecto presidencial— pero el giro de 180° es real y está documentado.

  5. 2024 Contradicción · sus palabras

    El «patriota» que llamó a Colombia un país de «desagradecidos, desleales y cafres»

    Este es el corazón de la incoherencia, más que el ajiaco. Quedó grabado en una entrevista llamando a Colombia un país de «desagradecidos, desleales y cafres», mientras hace campaña como el más patriota de todos. Se instaló en Florencia (Italia) en 2024; su esposa lo redondeó: «si queremos vamos a Colombia, si no, no». El detalle del ajiaco («potaje carcelario de papa con pollo») es apenas la guinda: el problema de fondo es que desprecia al país que dice querer salvar. Sus defensores hablan de «fuera de contexto», pero las palabras son suyas.

  6. 2025–2026 Contradicción · hoy

    Persigue a Petro y promete desmontar la paz

    Ahora denuncia penalmente a Petro, llama «farsa» a la JEP y promete eliminarla junto con el Acuerdo de Paz. A Santos le dijo «ya engañaste al país con la falsa paz». Su plan no contempla ninguna política de paz: «con los criminales no habrá negociación».

  7. noviembre 2025 Contradicción

    El patriota de «mano dura» que propone legalizar el 10% de la plata del narco

    Su primera propuesta de campaña (en diálogo con Semana, nov. 2025) fue legalizar el 10% de los capitales del narcotráfico, la minería ilegal y «toda suerte de delitos». A cambio: entregar el 90% del patrimonio, tres años de cárcel y no extradición. Choca de frente con su lema «Firme por la Patria» y su promesa de no negociar con criminales: Daniel Quintero le respondió «el narco es Abelardo» y el exdirector de la DIAN Luis Carlos Reyes dijo que «a los narcos no hay que darles tranquilidad, hay que hacer justicia».

Mito o Real

¿Mito o real?

Circula mucha cosa —de lado y lado. Toca cada tarjeta y descubre qué es verdad, qué es falso y qué está fuera de contexto.

✅ Real 🟡 Fuera de contexto ❌ Mito

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Comparador

Abelardo vs Cepeda

Las dos cartas, en sus propuestas reales. Desliza por tema.

Seguridad

🐯 Abelardo

«Plan Colombia II», control territorial militar, 7 megacárceles y cero negociación con grupos armados. Modelo Bukele. No ha explicado de dónde saldrían los ~10 billones del plan de choque. (Matiz: a la vez propone legalizar el 10% de los capitales del narco a cambio de no extradición.)

🕊️ Cepeda

«Seguridad humana», pero con un plan de segunda vuelta más concreto: control territorial diferenciado, inteligencia financiera contra economías criminales, reducir extorsión, secuestro y homicidio, y «dignificación de la Fuerza Pública». Bajó el tono frente a la «paz total».

Tema 1 de 6 · desliza ↑

Paz y JEP

🐯 Abelardo

Eliminar la JEP (la llama «farsa») y el Acuerdo de Paz. Ninguna política de paz en su plan. «Con los criminales no habrá negociación.» Riesgo jurídico: podría activar a la Corte Penal Internacional.

🕊️ Cepeda

«Paz con justicia social». Mantener y profundizar la implementación del Acuerdo y la justicia transicional. Negociación con actores armados como política de Estado.

Tema 2 de 6 · desliza ↑

Economía y Estado

🐯 Abelardo

Reducir el Estado en ~40% y eliminar cerca de 133 entidades. Línea de «motosierra» al estilo Milei. Cepeda lo acusa de querer acabar con el Estado social de derecho.

🕊️ Cepeda

Progresividad tributaria (gravar grandes fortunas, reducir exenciones), pero con un marco nuevo de «capitalismo productivo»: democratizar el crédito, banca pública, transformación productiva y «revolución agraria». Cambio clave: borró la palabra «constituyente» de su plan para acercarse al centro.

Tema 3 de 6 · desliza ↑

Salud

🐯 Abelardo

Defensa de un modelo con participación privada; crítica al desmonte del sistema de EPS impulsado por el actual gobierno.

🕊️ Cepeda

Sistema de salud universal sin intermediación de las EPS, con la red hospitalaria pública como columna vertebral. Plan de emergencia de 100 días y compra centralizada de medicamentos.

Tema 4 de 6 · desliza ↑

Derechos y minorías

🐯 Abelardo

Posiciones «provida» y de «familia tradicional»; cuestiona la «ideología de género» y la adopción por parejas del mismo sexo. Afirma respetar los fallos de la Corte y niega ser homofóbico. Caribe Afirmativo advierte que los derechos LGBTIQ+ quedarían «en estado crítico».

🕊️ Cepeda

Enfoque de derechos, diversidad e inclusión como eje del proyecto. Defensa expresa de los avances en derechos de las minorías y la población LGBTIQ+.

Tema 5 de 6 · desliza ↑

Medio ambiente y energía

🐯 Abelardo

Reactivar el sector minero-energético con fracking «responsable», duplicar la producción de petróleo a 1,3 millones de barriles/día y abrir nuevos contratos, por $15–20 billones en regalías. Sostiene que «un fracking responsable no afecta bajo ninguna circunstancia el medio ambiente». Expertos y la ciencia advierten lo contrario.

🕊️ Cepeda

No al fracking. Continuidad de la transición energética, freno a nuevos contratos de hidrocarburos y defensa del agua, los páramos y la biodiversidad. Apuesta por energías limpias y «revolución agraria» sostenible.

Tema 6 de 6 · desliza ↑

Fórmulas VP

El número dos importa

«El cerebro preparado» vs «solo una cuota». Evaluemos los dos argumentos con datos.

🐯 Fórmula VP de Abelardo

José Manuel Restrepo

Lo que es cierto: sí está muy preparado

Economista de la U. del Rosario, máster en Economía de la London School of Economics, doctorado en la U. de Bath. Fue rector de la U. del Rosario, del CESA y de la EIA. El perfil «técnico y calmado» de la fórmula tiene base real. Nadie discute su hoja de vida; lo discutible es el relato de «salvador».

Lo que la narrativa de «salvador» omite: ya estaba en el gobierno que prendió la mecha

Se lo presenta como el técnico que rescató la economía del desastre de Duque. Pero no llegó de afuera a arreglar nada: fue ministro de Duque desde el primer día (Comercio, agosto de 2018) y seguía en ese gabinete en abril de 2021, cuando el gobierno presentó la primera reforma tributaria —la de Carrasquilla— que golpeaba a la clase media en plena pandemia y detonó el estallido social. Era parte del gobierno que la respaldó; no renunció en protesta. Solo cuando Carrasquilla cayó por la presión de la calle, Restrepo pasó a Hacienda.

La reforma «buena» no fue su genialidad: fue el estallido y sentarse a oír a la gente

La reforma que hoy se le aplaude —la Ley de Inversión Social, que en vez de exprimir a la clase media subió la renta de las empresas del 31% al 35%— no nació de su talento, sino de que el estallido obligó al gobierno a retirar la primera y a sentarse a escuchar a quienes estaban en las calles. Fue la presión social, y el diálogo forzado, lo que cambió el rumbo —tanto, que los críticos la bautizaron «reforma Duque-Restrepo»—. Que después lo premiaran como buen ministro y que el déficit cerrara mejor de lo previsto (7,1% vs 8,6% esperado) no borra lo esencial: el mérito de fondo fue de la gente que salió a protestar, no de un golpe de genio técnico.

El episodio que retrata su discurso ambiental

En junio de 2026 publicó un video defendiendo el fracking —«es un mito» que dañe el ambiente— grabado dentro de un páramo junto a la ambientalista Sandra Bessudo. Lo criticaron porque los participantes se salieron del sendero y pisaron frailejones, planta clave y protegida de los páramos. «Aún no es gobierno y ya asesinó frailejones», le escribió el ingeniero Juan Osma.

Veredicto honesto

Está preparado, es verdad —y eso no está en duda—. Pero «preparado» no es lo mismo que «acertado» ni que «ajeno»: fue parte central del gobierno Duque de principio a fin, y la reforma que hoy se le aplaude la moldeó el estallido. Su hoja de vida es sólida; su juicio político y su relato de «salvador» son legítimamente discutibles.

🕊️ Fórmula VP de Cepeda

Aida Quilcué

El argumento que circula: «no está preparada / es una cuota»

El dato que lo alimenta es real: estudió hasta octavo de bachillerato y no tiene título universitario. Frente a un rival con doctorado, el contraste es llamativo y ella misma lo ha reconocido.

Lo que ese argumento omite

Senadora de la República (2022–2026) con más de 45.000 votos —fue elegida, no «puesta». Exconsejera mayor del CRIC, exconsejera de DD.HH. de la ONIC, Premio Nacional de Derechos Humanos 2021, miembro del Foro Permanente de la ONU para Cuestiones Indígenas y asesora de la UNESCO. Participó en el capítulo étnico del Acuerdo de La Habana.

Tierra y lucha sin armas: lo que de verdad pesa

Lideresa Nasa de Tierradentro (Cauca), empezó como promotora de salud y, tras el sismo de 1994, fue maestra en la reconstrucción. Primera mujer Consejera Mayor del CRIC (2003–2009), defendió los resguardos frente a actores armados legales e ilegales. Organizó la histórica Minga Indígena de 2008. Su lucha es, por definición, sin armas: la Guardia Indígena que la respalda es desarmada —su símbolo es el bastón de mando, no el fusil—. En febrero de 2026, retenida en el Cauca, fue esa misma Guardia, sin un arma, la que la rescató.

Y «no estudió en las mejores universidades»: ese argumento es clasista

Criticarla por no tener un título de universidad de élite dice más de la desigualdad de Colombia que de ella. En el país, cerca del 17% abandona el colegio antes de terminar la secundaria, y la cobertura educativa pasa de ~82% en las ciudades a apenas ~53% en las zonas rurales —donde la deserción casi se duplica—, por pobreza, trabajo infantil, desplazamiento y conflicto. Para una niña indígena del Cauca en los años 70-80, no terminar el bachillerato no fue flojera ni falta de ganas: fue un país que nunca le puso la escuela cerca. Exigirle a ella el diploma que el Estado jamás le facilitó —y no con la misma vara a quien nació con todas las oportunidades— es, en el fondo, un sesgo clasista y racista. Que haya llegado tan lejos sin esas ventajas no la hace menos preparada: la hace más meritoria.

Veredicto honesto

Reducir «preparación» a un diploma es un sesgo. No tiene título, cierto —y se vale tomarlo en cuenta. Pero tiene una trayectoria política, social e internacional real y verificable, construida defendiendo la tierra y la vida sin disparar un tiro. Llamarla «solo una cuota» ignora 20 años de liderazgo. El debate legítimo es qué tipo de preparación valoras; el desprecio no es un argumento.

Un punto que dice mucho: a Quilcué la atacan sin tregua, y Cepeda insiste en defenderla en vez de soltarla. Que un candidato sostenga a su fórmula bajo presión —en lugar de tratarla como lastre— también es información sobre cómo gobernaría. La pregunta incómoda para quien repite «es una cuota»: ¿le exiges el mismo título universitario a todos los vicepresidentes que ha tenido Colombia, o solo a ella?

El contraste de fondo

Y ahí aparece el contraste más de fondo. Mientras a Quilcué se le exige el diploma que las circunstancias le negaron, Restrepo encarna lo opuesto: las mejores universidades (Rosario, London School of Economics, doctorado en Bath) y los cargos más altos. Su llegada es, otra vez, darle el poder a «los de siempre» —la misma clase dirigente que ya ha gobernado una y otra vez—. Y tener todas las credenciales no es garantía de resultados: fue pieza central del gobierno Duque, que terminó entre los más impopulares de la historia reciente. Dos vicepresidencias, dos ideas opuestas de quién merece el poder: quien llegó a pesar de las barreras, o quien llegó porque nunca las tuvo.

¿Y Cepeda?

¿Y Cepeda? Para no votar a ciegas

Tener postura contra Abelardo no vuelve a Cepeda intocable. Lo bueno y lo discutible.

🟦 Su trayectoria y fortalezas

🟥 Lo legítimamente discutible

La diferencia clave

La diferencia clave, para quien escribe esta página: con Cepeda el debate es sobre si sus propuestas funcionan. Con Abelardo el debate es sobre si su discurso es coherente con su vida y si respeta las instituciones y a las minorías. Son dos tipos de riesgo distintos —y por eso vale la pena evaluarlos por separado, no por reflejo.

Para ser justos

Para ser justos

Lo que circula falso, lo matizable y por qué millones lo respaldan. Reconocerlo fortalece la crítica.

Lo que es matizable

Defender criminales no te hace criminal: es un principio del Estado de derecho. Que cambie de opinión con los años tampoco es delito; casi todos los políticos lo hacen. Y aunque dice posiciones «provida» y tradicionalistas, también afirma respetar los fallos de la Corte y niega ser homofóbico. El argumento fuerte no es que sea abogado o que evolucione: es la incoherencia entre su discurso patriótico y su vida real.

Por qué millones lo apoyan

La mayoría de sus votantes no son «abelardistas»: votan contra la continuidad de Petro, no por amor a él. Muchos ni comparten su estilo. Es un voto de rechazo, en un país con violencia real que volvió a la agenda. Despreciar ese miedo —y a quien lo siente— es parte de por qué un sector no entiende su atractivo.

Un freno que conviene recordar

La misma fortaleza institucional que hace inviable copiar a Bukele en Colombia también limitaría sus excesos: sin mayorías en el Congreso ni control de las cortes, no puede eliminar la JEP «de un tajo». «Desastre» es un pronóstico, no un hecho. Lo honesto es señalar el riesgo, no garantizar la catástrofe.

Abelardo no es Bukele (y por eso el atajo es flojo)

Que quede claro: Abelardo invoca a Bukele como inspiración, pero no es Bukele —ni Colombia es El Salvador—. Son personas y políticos completamente distintos, en países distintos, con instituciones e historias distintas. Igualarlos es un atajo perezoso: los contextos de violencia e instituciones no son los mismos, y la crítica seria no necesita la caricatura. A Abelardo se le juzga aquí por lo que él mismo dice y propone —que ya da bastante—, no por un apodo prestado.

Medio ambiente

Fracking «responsable» vs la ciencia

Dice que el fracking «no afecta». Sus palabras, lo que circuló falso, y lo que responden los expertos.

Lo que dice Abelardo (sus palabras)

«Un fracking responsable no afecta bajo ninguna circunstancia el medio ambiente, porque, insisto, es una obra civil.» Promete no intervenir páramos ni áreas protegidas, y enmarca el fracking en duplicar la producción de petróleo a 1,3 millones de barriles/día, por $15–20 billones en regalías.

Lo que hizo su fórmula, Restrepo

Grabó un video defendiendo el fracking dentro de un páramo: dice que el daño ambiental es «un mito». El detalle que lo volvió viral: para defender que no se afecta el ecosistema, los participantes se salieron del sendero y pisaron frailejones, planta clave y protegida. «Aún no es gobierno y ya asesinó frailejones», le respondió el ingeniero Juan Osma.

Lo que dicen la ciencia y los expertos

Decir que el fracking «es una obra civil que no afecta» choca con el consenso técnico. El ambientalista Camilo Prieto advierte que Colombia no tiene modelos hidrogeológicos calibrados ni «licencia social» para hacerlo de forma segura. La docente July García señala que «cualquier intervención en estos ecosistemas implica impactos inevitables, incluso bajo estándares avanzados». La literatura vincula el fracking con contaminación de agua y suelo y sismicidad inducida; un estudio en Science (2019) halló que el uso de agua por pozo subió 770% entre 2011 y 2016.

Y lo que dicen los estudios (revisados por pares, no opiniones)

Para no quedarnos en el «dijo/dijo», esto es lo que halla la evidencia científica:

Agua + metano

Un estudio de la U. de Duke en PNAS (Osborn et al., 2011) documentó contaminación sistemática de agua potable con metano en pozos cercanos a la fracturación: cuanto más cerca, mayor concentración.

Agua y sismos (revisión)

Una revisión de 2023 en la revista Water concluye que el fracking implica contaminación de agua y suelo y sismicidad inducida, ligada a la inyección de aguas residuales.

Salud (~2.000 estudios)

El Compendium (Concerned Health Professionals of NY / Physicians for Social Responsibility, 9.ª ed., 2023) revisa ~2.000 estudios: el 90,3% de las investigaciones de 2016-2018 sobre salud halló asociación con daño, que recae de forma desproporcionada sobre comunidades indígenas, racializadas y pobres.

En síntesis: La evidencia no dice «cero riesgo», como sostiene Abelardo; dice lo contrario. La discusión seria no es si hay impactos, sino si un país puede controlarlos —y los expertos dudan de que Colombia hoy pueda.

Ojo: el video del «fracking a lo que dé» es FALSO

Circula un video donde Abelardo supuestamente dice que haría «fracking a lo que dé» en los páramos. La Silla Vacía verificó que está manipulado/recortado: en la entrevista real (octubre 2025) dice que «los santuarios no se tocan» y que el fracking sería fuera de áreas protegidas. No usamos ese video: su propuesta real ya es bastante criticable sin necesidad de inventar.

El punto fino

El punto no es que Abelardo «quiera destruir los páramos» —eso es falso—. Es más fino y más sólido: sostiene que el fracking «no afecta», cuando la ciencia y los propios expertos dicen que sí hay impactos, y su fórmula lo defendió pisando, literalmente, lo que prometía cuidar.

Corrupción

¿Quién puede ondear esa bandera?

Los dos se dicen anticorrupción. Pero eso no es un eslogan: es una hoja de vida y un plan.

Abelardo: la bandera anticorrupción y una sombra propia

Un hallazgo reciente (Cambio, junio 2026)

La campaña registró pagos por $1.299 millones a «Nova Soporte Integral», una empresa que estuvo liquidada más de tres años y fue reactivada cinco meses antes de las elecciones, sin trayectoria, empleados ni oficina; su representante legal es un estudiante del Sisbén que desapareció de redes al ser consultado, y en la dirección registrada funciona un negocio de papa y yuca congeladas. La campaña lo niega («ultrajante e infamante») y exigió rectificación. Es una investigación periodística con réplica, no una condena.

El contexto que la hace incómoda

Su carrera fue defender a señalados de lavado y corrupción (Saab, DMG, los Nule, el magistrado Pretelt). Que ahora su propia campaña enfrente preguntas por un pago opaco es, cuando menos, llamativo.

El «outsider» sostenido por la política tradicional

Se vende anti-establecimiento, pero en segunda vuelta lo respaldan las maquinarias de siempre: el uribismo/Centro Democrático, el Partido Conservador, Cambio Radical y la familia Vargas Lleras. «Anticorrupción» y «los de siempre» a la vez es una combinación que merece mirarse.

Cepeda: injusto cargarle los escándalos de Petro, pero hay un matiz

Lo justo

Cepeda no está implicado en ningún escándalo. Su carrera entera es anticorrupción: llevó a Uribe a juicio y fundó el Movice. Cargarle la corrupción del gobierno Petro como si fuera suya es injusto.

¿Lo reconoce? ¿Tiene plan? Sí a ambas

Reconoció que en el gobierno Petro «hubo hechos cuestionables» como la UNGRD y prometió erradicarlos. Tiene plan concreto: un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción y una Ley Anticorrupción para tipificar la «gran corrupción» como delito grave (sin casa por cárcel ni beneficios), con Iván Velásquez al frente.

El matiz (crítica legítima)

Se le reprocha haber sido demasiado callado frente a los escándalos del propio gobierno. Reconocerlos a medias y a la vez proponer una ley dura es una tensión real que vale señalar.

Pesa distinto

Con la corrupción, el contraste no es «uno limpio y otro sucio». Es: a Cepeda se le critica un silencio; a Abelardo, su propia campaña y su historial. Pesa distinto.

Voces

Antes de ser presidente hay que ser persona

Voces reales, con nombre y fuente, de quienes los conocen, enfrentan o respaldan.

Nuestra tesis (lo demás es de ellos)

Esta página tiene una tesis: con Cepeda, para muchos, las diferencias son políticas —y lo político se discute—; con Abelardo, son éticas —y con la ética no se negocia—. Esa frase es nuestra. Lo que sigue no: son voces reales, con nombre y fuente.

Sobre Abelardo

En contra

«La ética no tiene nada que ver con el derecho» —lo dijo defendiendo al magistrado Pretelt. Columnistas como Laura Galindo y la red de derecho constitucional de La Silla Vacía cuestionan esa separación: defender a cualquiera es legítimo; declararse «amigo personal» de criminales y separar la ética del derecho es otra cosa.

Abelardo de la Espriella · su propia tesis sobre la ética
En contra

«Él no es el abogado de los narcos, es el candidato de los narcos… el narco es Abelardo.» (Por la propuesta de legalizar el 10%.)

Daniel Quintero · excandidato
En contra

Lo describe como «violento, misógino y de ambición inescrupulosa».

Iván Cepeda · su rival
Lo explica

Por qué conecta: encarna dos valores muy colombianos, la admiración por el «echa’o pa’lante» y el «el que está quieto se deja quieto». No todos sus votantes son «abelardistas»; muchos votan un símbolo, no al personaje.

Javier Mejía · columnista, El Colombiano
Dato

Javier Milei y Donald Trump anunciaron su apoyo. (Dato, no aval.)

Quién lo respalda

Sobre Cepeda

A favor

«No es una adhesión, es un voto de confianza»; «Iván nunca en su vida ha empuñado un arma, sino la ley, la democracia, el voto limpio». (Antes lo había llamado «inconveniente»: su giro dice algo.)

Claudia López · lo conoce hace 30 años
Lo explica

«Hombre de pocos amigos y causas de largo aliento, metódico, disciplinado, de vida austera.»

Quienes lo conocen
En contra

Lo perfila como «el filósofo comunista que quiere seguir los pasos de Petro». Su mayor lastre sigue siendo la sombra de la continuidad.

El Colombiano · perfil crítico

Sobre las fórmulas (los número dos)

Lo explica

Elogiado como «uno de los mejores ministros de Hacienda de la región», pero también recordado como «el exministro de Duque que subió los impuestos a las empresas» y pieza del gabinete que respaldó la reforma que detonó el estallido.

José Manuel Restrepo
A favor

El CRIC la llama «la Gaitana del siglo XXI»; sería la primera lideresa indígena en llegar a la vicepresidencia. Un dato que dice mucho: Cepeda la sostiene y la defiende cuando la atacan, en vez de soltarla.

Aida Quilcué

El contraste que lo dice todo

A Abelardo, nacido en cuna acomodada y radicado en Italia, el país le parece «de desagradecidos, desleales y cafres». A Iván Cepeda, el país le quitó lo más íntimo: su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado en 1994 por una estructura en la que —según la Corte Interamericana de Derechos Humanos— participaron agentes del Estado y grupos paramilitares. Y aun así, Cepeda no se fue, no tomó las armas y no se dejó ganar por el odio: «la palabra venganza no cabe» en su visión. Convirtió el duelo en denuncia, buscó justicia por la vía legal (la Corte IDH condenó al Estado colombiano en 2010), llegó a decir «creo que he perdonado a los autores del asesinato de mi padre» y apostó su vida por la memoria de las víctimas y por la paz —fue facilitador del Acuerdo con las FARC—. Como lo resumió Claudia López, «nunca en su vida ha empuñado un arma, sino la ley».

Uno desprecia al país que lo formó; el otro lo siguió queriendo incluso después de que lo desangrara. Esa es, en una imagen, la diferencia entre una distancia política y una distancia ética.

🏷️ Las etiquetas

La misma vara para los dos: separar lo documentado de la etiqueta fácil.

A Abelardo lo tachan de «fascista», «machista» y «homofóbico»

Lo de «ultraderecha» no lo discute: lo abraza (megacárceles, recorte del Estado, porte de armas, admiración por Bukele, Milei y Trump). «Fascista» es ya un epíteto político —se lo dice Petro— y conviene usarlo con cuidado. Pero «machista/homofóbico» no salen de la nada: tienen episodios concretos (un cruce tenso con la periodista María Lucía Fernández, un momento incómodo en «Piso 8») y posiciones antiderechos por las que Caribe Afirmativo prendió alarmas; figuras como Juan Daniel Oviedo y el representante Juan Carlos Losada lo señalaron directo. Él niega ser homofóbico.

Veredicto

Hay base documentada para «machista» y «antiderechos»; «fascista» es una caracterización, no un hecho probado.

A Cepeda lo tachan de «guerrillero» y «castrochavista»

Aquí la etiqueta se cae sola: nunca fue miembro de ninguna guerrilla. Fue facilitador de la paz —con las FARC y el ELN—, que es lo contrario de empuñar un fusil. Sus opositores (el Centro Democrático, sitios como El Expediente) insisten en «vínculos» y reciclan la historia de que su nombre habría aparecido en los computadores de Raúl Reyes; pero no hay condena ni prueba de afiliación, y un fotomontaje que lo «vinculaba» a las FARC fue desmentido por RTVC. La ironía es total: a quien le mataron al papá por la violencia y dedicó su vida a la paz, lo pintan de guerrillero.

Veredicto

Acusaciones políticas, muchas; pruebas de que fue guerrillero, ninguna.

Antes de «¿qué propone?», «¿quién es?»

Un país no solo elige propuestas: elige el carácter de quien las ejecuta. Por eso, antes de preguntar «¿qué propone?», vale preguntar «¿quién es?». Y con la respuesta, muchos sienten que con uno la diferencia es de ideas, y con el otro, de principios.

Lo que está en juego

Lo que está en juego

Mucha gente no le teme a Abelardo por sus impuestos: le teme a un retroceso. El temor no sale de la nada —estas son sus bases verificables—, pero también tiene un límite honesto.

Libertad de prensa: no es una corazonada, lo dice la FLIP

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) —la autoridad del tema en Colombia— alertó por una «ola de ataques» a periodistas vinculada a su campaña y rechazó sus descalificaciones a la prensa como «una afrenta a la democracia». Casos concretos: a María Jimena Duzán le eliminaron su canal de YouTube (1.342 videos) tras una columna crítica; la FLIP también señaló ataques contra Julián Martínez y Melquisedec Torres. Y un patrón de fondo: se le registran 109 procesos (2008-2019) demandando a periodistas por injuria y calumnia. Vorágine lo describe como una estrategia de «arruinar periodistas para silenciarlos».

«Destripar a la izquierda»: la frase y por qué asusta

Abelardo dijo: «Voy a destripar a la izquierda radical en el marco de la Constitución y la ley». Después matizó que se refería a «sacarle el relato» y que, si mortifica, «no lo vuelvo a decir» —es justo incluir su aclaración—. Pero en un país que vivió el exterminio de la Unión Patriótica —el partido por el que asesinaron al papá de Cepeda—, una metáfora violenta contra «la izquierda» no es un chiste cualquiera: por eso figuras como Sofía Petro («no queremos el exterminio del diferente») y Gustavo Bolívar reaccionaron con alarma. En política, el lenguaje también es un hecho.

Derechos y avances en riesgo

El temor al retroceso también tiene base en su programa: eliminar la JEP y el Acuerdo de Paz; posiciones antiderechos por las que Caribe Afirmativo advirtió que los derechos LGBTIQ+ quedarían «en estado crítico»; y un perfil que medios como CNN describen como «de ultraderecha». Claudia López enmarcó su voto por Cepeda como un acto para «cuidar la Constitución del 91 y los derechos y libertades».

El límite honesto (para no caer en la profecía)

Decir todo esto no es anunciar la catástrofe. Como en «Para ser justos»: sin mayorías en el Congreso ni control de las cortes, Colombia conserva frenos institucionales que no se desmontan «de un tajo». Lo honesto es nombrar el riesgo —prensa, derechos, tono violento— con sus fuentes, y dejar que cada quien mida cuánto pesa. Es miedo informado, no pánico: la diferencia con la propaganda es que aquí cada temor viene con su enlace.

72 fuentes públicas

Fuentes

Toda afirmación se apoya en una de estas fuentes. Los desmentidos van destacados: son los que dan credibilidad.

Trayectoria y clientes

Paramilitarismo / AUC

Contradicciones

Propuestas y plan de gobierno

Vicepresidentes

Cepeda

Contexto (Bukele, encuestas)

Medio ambiente y fracking

«Legalizar el 10%» de capitales ilegales

Corrupción

Voces y opiniones

Etiquetas, historia personal y contraste

Cepeda — actualización de propuestas

Vicepresidentes — adiciones

Lo que está en juego: prensa, derechos y tono

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